Bancos isquiáticos de Miguel Treviño: “arquitectura hostil”, dicen los usuarios

Bancos isquiáticos de Miguel Treviño: “arquitectura hostil”, dicen los usuarios

Recientemente, se ha escuchado con frecuencia en redes sociales el término “arquitectura hostil”. Diversos usuarios han compartido videos de denuncia y se han escrito artículos periodísticos respecto al tema. 

El término “arquitectura hostil” se utiliza para hacer referencia a aquella arquitectura urbana que dificulta o entorpece el uso de los espacios públicos, y que, fuera de promoverlo, lo desincentiva. 

Pero no se trata de un término nuevo, pues ya desde mediados del siglo XX se comenzaba a hablar de “arquitectura hostil” para referirse a las obras de urbanismo que llevó a cabo el barón Haussmann en París. El funcionario público, por encargo de Napoleón III, comenzó a reconstruir la ciudad con el propósito de convertir la olorosa y sucia ciudad que hasta entonces era París, en un casco renovado, limpio y estético. 

Así, sin un mínimo conocimientos de arquitectura ni de urbanismo, Haussmann ordenó demoler barrios medievales completos para dar paso a un casco renovado. El plan contempló la demolición de 19.730 edificios históricos y la construcción de 34.000 nuevos, lo que demoró los trabajos de construcción por 20 años, motivo que lo que le llevó a renunciar debido a las críticas por los gastos excesivos.   

A propósito, Jules Ferry (1832-1893), reconocido estadista, escribió:  “lloramos a borbotones por la vieja París, la París de Voltaire… cuando vemos esos nuevos edificios grandiosos e intolerables, la costosa confusión, la vulgaridad triunfante”.

Así, el término “arquitectura hostil” hace referencia a aquella arquitectura que deja de lado al usuario, priorizando fines comerciales o estéticos. Ésta busca mejorar la imagen urbana, sin que esto signifique precisamente un beneficio para los usuarios. 

En México, un ejemplo claro de arquitectura hostil es del Circuito Interior Norte, en la ciudad de México, donde el gobierno decidió colocar unos picos sobre el piso, debajo del puente. Se trata de elementos de diseño urbano, con fines estéticos cuyo objetivo es impedir el paso y la estancia de personas en el lugar. Lo que, claro está, impide que personas sin hogar busquen refugio en las faldas del puente. 

Otro caso es el de Argentina y Chile, en donde se colocaron en las estaciones del metro unos bancos altos, conocidos como bancos isquiáticos. Los cuales, solo sirven para recargarse, lo que impide que las personas permanezcan más tiempo en el lugar. 

El mismo caso se da ahora en el del municipio de San Pedro, donde también se instalaron unos bancos isquiáticos en algunas de las recientes obras realizadas por la actual administración.

Ante la incertidumbre de los usuarios por saber qué eran las estructuras que se habían colocado en paradas de camión, el alcalde, Miguel Treviño, se vió en la necesidad de publicar un video para explicar de qué se trataba. Rápidamente los usuarios lo identificaron como un caso de “arquitectura hostil”. 

@miguel_b_trevino

Los bancos isquiáticos están pensados y diseñados para que te puedas recargar cómodamente sin la necesidad de tener que sentarte. Esto especialmente para adultos mayores los cuales les genera mayor dificultad tener que pararse desde una banca. Ahora los puedes ver en varias paradas de autobús y en zonas de convivencia como el Centrito.

♬ original sound – Miguel Treviño

Así, la denominada “arquitectura hostil” se inclina por la imagen y el orden, por priorizar la estética y no la vida comunitaria, impidiendo a los usuarios el uso libre del espacio público.

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